El Efecto Pigmalion en los perros

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Pues aquí os dejo otro articulo para el Blog de GEDVA. Como la entrada era muy larga, y se acorto para hacerla mas dinámica, sin embargo yo he aprovechado para dejar aquí el comienzo del articulo original, ya que creo que ayuda al mejor entendimiento de lo que cuento en el. Espero que os guste esta entrada que se llama El Efecto Pigmalion en los perros:

Muchas veces, cuando una persona acude a mí con un perro con problemas, me encuentro con que ellos antes de buscarme, como es natural, han intentado  educar al animal y como es normal lo han intentado con las herramientas que han recibido cuando los educaron a ellos mismos, siendo este a mi entender un factor muy a tener en cuenta a la hora de comenzar a tratar el problema que tenga el animal, ya que  personas que provengan de un entorno donde la educación y el comportamiento se han impartido por medio de métodos coercitivos, habrán tratado de educar a su perro de la misma forma, mientras que personas que han sido educadas mediante refuerzos positivos, tendrán muchas menos probabilidades de haber intentado enseñarle algo a su perro mediante el uso de la violencia y la agresión. Esto supone un fallo muy común, y proviene de una cultura popular, sobre todo aquí en España, donde el maltrato y la tortura a los animales era algo cotidiano y aceptado por el conjunto de la sociedad como algo didáctico y efectivo a la hora de establecer límites y educar al animal. Nada más lejos de la realidad. Y os lo voy a tratar de explicar muy bien y dejarlo lo más claro posible. Sobre el año 2010, yo estaba saliendo de una situación laboral complicada, donde la incipiente crisis estaba arruinando mi empresa. En ese momento, decidí hacer lo que siempre hacia cuando veía que el trabajo me escasea, que es prepararme y estudiar, o algo que complementase mi perfil en una determinada ocupación, o algo nuevo que me ayude a acceder a nuevos perfiles de trabajo. Por aquel entonces, yo tenía cotizados más de 3 años como Diseñador Gráfico, tanto por contratos por cuenta ajena, como con mi propia empresa. Ello me permitió acceder a un curso de FPE, que supuso mi primer contacto con el mundo de la formación y la enseñanza, como era el Curso de Formador FPO que impartía la Fundación FAFFE. En el aprendí muchas cosas, que cambiaron totalmente mi manera de ver la educación, tanto la recibida como la que yo he podido impartir alguna vez, sin embargo, hay dos que me fascinaron particularmente… La primera es que aprendemos mediante las emociones y no con la cognición. La memoria no tiene tanto que ver como las emociones en el aprendizaje, y ello es debido a que los seres humanos solemos escuchar con atención a una persona que nos cae bien, y  sin embargo ofrecemos resistencia al mensaje cuando la persona que nos habla nos cae mal, siendo esta aseveración que acabo de hacer, algo que muy pocas personas me pondrán en cuestionamiento (y si lo hacen, es porque les caigo mal). Es muy fácil entender también, que cuando algo nos gusta y nos apasiona, mediante la estimulación sensorial obtenida de la interactuación o realización, desarrollaremos lazos emocionales positivos, que harán posible que seamos capaces de recordar hasta el más mínimo detalle relacionado con aquello que tanto nos apasiona. Por otra parte, hay cosas que no nos gustan ni estimulan como para interactuar o realizar, y con las cuales desarrollaremos lazos emocionales negativos, y sobre las que es imposible que recuerdes ni el más mínimo detalle, al producirte un rechazo automático y casi visceral. Esto es muy importante a la hora de educar a nuestro perro, ya que el también aprende desde las emociones, y si cuando es cachorro, le intentamos educar mediante el uso de la violencia, lo inundamos de emociones negativa relacionadas con nosotros, nos convertiremos en un foco de estrés por el que tarde o temprano, acabara demostrando cierto tipo de rechazo, que puede ser desde huir de nosotros hasta desarrollar cierto tipo de conductas agresivas de tipo emocional. Y es algo que suele pasar normalmente. La mayoría de las veces que me traen un perro con este problema, cuando me lo gano, normalmente escucho al propietario decirme las palabras mágicas de:” Es que te hace más caso a ti que a mí… Y yo siempre contesto lo mismo: Es que yo le caigo bien…” Y es que la inmensa mayoría de las veces, el humano cree que el perro es un problema para el, cuando la verdad es que él, es un problema para su perro. Tratar de educar como nos han educado, suele ser el primer recurso cuando no sabemos cómo hacerlo, siendo esto un fallo en si mismo…(Continua en el Blog de GEDVA, en la entrada El Efecto Pigmalion en la educación del perro)

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